Traducción editorial de moda: una lección de moda de los años 2000

Traducción Editorial De Un Artículo De Vogue Sobre La Estética De Los Años 2000. El Fragmento Explora El Regreso De Las Tendencias Más Icónicas Y Atrevidas De Ese Periodo En La Moda

[ Traducción fragmentos seleccionados del artículo publicado en Vogue en 2024. Puedes leer el texto original HACIENDO CLICK SOBE "ENG". ]

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Una lección de moda de los años 2000: Logos, Tiro Bajo y Bolsos Icónicos

Si hay un momento que resume la moda de los inicios de los 2000, fue Febrero de ese mismo año: Jennifer Lopez lució un vestido Versace de gasa durante la 42a edición de los Premios Grammy, y el mundo nunca volvió a ser el mismo. Con un escote que descendía hasta más allá de su ombligo, el universo entero quedó desconcertado– ¿Cómo lograba sostenerse? ¿Y cómo se veía de perfil? ¡Todos querían ver el vestido! Tal fue el impacto de este que inspiró la creación de Google Imágenes.

Y así dio inicio a una decáda marcada por el consumo digital de moda.


Apodada the aughts en Estados Unidos y the naughts en el Reino Unido, el decenio estuvo liderado por las celebridades: La poliferación de los reality shows, los blogs llenos de fotografías hechas por los paparazzi, y twitter en el 2006, que dio a los fans un asiento en primera fila en las vidas y pensamientos de sus estrellas favoritas– muy a menudo sin la intervención de los publicistas.

En cuanto a moda mainstream– tendencias dominantes–, fue una época de gustsos tan malos que casi resultaban buenos–casi. Piensa en Justin Timberlake y Britney Spears con sus looks vaqueros a juego, los chándales de Juicy Couture por todas partes, las gorras estilo camionero de Von Dutch, y en las camisetas de tatuajes de Ed Hardy.


En las pasarelas, reinaba la logomanía, y los diseñadores la elevaron con un toque sensual: Tom Ford, Donatella Versace, Roberto Cavalli y Hervé Léger impregnaron sus colecciones con intensas dosis de sensualidad. A continuación, un rápido repaso a las tendencias más provocadoras que marcaron la moda a principio de los 2000.



Tendencias femeninas de los 2000


Presentando el "it bag": El bolso convertido en un icono


Si los ojos son la ventana del alma, durante los 2000 los bolsos no se quedaban atrás. En gran parte gracias a cierta Ms. Carrie Bradshaw, los bolsos se convirtieron en el foco central de los outfits. Tras el lanzamiento del Baguette de Fendi en 1997 (según cuenta la leyenda fashion, el bolso, diseñado por Silvia Venturini Fendi, inicialmente fue poco popular entre el equipo de diseñadores de la marca, quienes temían que la creación tuviera demasiada personalidadad durante aquel periodo de la moda tan minimalista), subió como la espuma hacia el estrellato y muy a menudo es considerado el primer "it bag" de la historia de la moda. Bradshaw, por supuesto, llevó multiples repeticiones del dicho Baguette durante las seis temporadas de Sexo en Nueva York,

En los años 2000, cada marca tenía un bolso icónico (o dos) que los amantes de la moda ansiaban llevar. Como se ha mencionado anteriormente, Fendi tuvo su bolso baguette de inspiración ´carbo´; Balenciaga tenía su holgado Motorcycle City Bag, introducido en el 2001 por el director creativo Nicholas Ghesquière; Chloé tuvo su bolso boho Paddington, creado por el director creativo de ese momento Phoebe Philo en 2005; Galliano debutó con el bolso Saddle bag en el show de Dior del año 2000 de primavera-verano. Mientars tanto, en Luis Vuitton, Marc Jacobs producía sin parar "It bag" tras "It bag" con hábiles colaboraciones. Los artistas eran invitados para hacer intervenciones con el legendario monograma de Vuitton: En el año 2001, fue la colección de grafitis de Stephen Sprouse; en 2003, fue la colección de flores sonrientes y cerezas de Takashi Murakami. Estos bolsos no pasaban desapercibidos: hacían una declaración de estilo, captaban todas las miradas y se convertían en el centro de atención.


En 2002, Sarah Mower documentó el auge del "It bag" en la edición de Octubre de Vogue: "Hacia 1993, los fashionistas de todo el mundo deseaban exactamente el mismo item al mismo tiempo (una bolsa shopper de Kate Spade, una mochila deportiva de Prada.) Luego llegó la gran caza de las Baguette en busca de variaciones exóticas en pieles o tejidos (una silueta estándar, pero esta vez con estampados de lo más individualistas). En poco tiempo, gracias a Gucci, Prada, Fendi, Dior, empezamos a comprar armarios enteros llenos de bolsos, llevándolos al minuto como trofeos de estatus."



Logomania: ¡Aquí llegan los logos!

"La moda está llevando su amor por los logos al límite. ¡Si lo tienes, lúcelo!" Escribió Vogue en su editorial de Marzo del 2000.

Todos los bolsos icónicos anteriormente mencionados lucían, como de costumbre, el logo en primer plano– ¡Pero esto no acabó aquí! Los bikinis de Dior contaban con su obliquo monograma; Burberry puso cuadros a casi todo lo que podía llevar cuadros; Las dobles G de Gucci en sus hebillas de cintiurón; Y incluso Marc Jacobs pintó el logo de Luis Vuitton en color rosa neon por todo su cuerpo, inspirado por la colaboración de LV con Stephen Sprouse en 2008 para una campaña. Si en la moda de los principios de los 2000 quedaba un centímetro cuadrado libre, se llenaba con un alfabeto urbano de letras.


Se hicieron guiños irónicos a esta supertendencia; en la brillante editorial de marzo de los 2000, "Branded", para Vogue, Helmut Newton cubrió el cuerpo de la modelo Angel Lindvall, la cual únicamente llevaba puesto un bikini minimalista, con un decorado de una lluvia de logotipos de las grandes marcas de moda– una mezcla caótica de monogramas e iconos donde las dobles C de Chanel se entrelazaban con las dobles F de Fendi, creando un sinsentido visual de marcas. Dapper Dan ya en los años ochenta recortaba bolsas de tela Gucci para transformarlas en chaquetas, en un brillante acto de repropiación del lujo.


Todo este énfasis en el bolso que llevabas provocó el auge de un mercado en expansión de falsificaciones –y con él, el nacimiento de una nueva industria: la de los verificadores de autenticidad. En Mayo de 2001, Vogue abordaba el tema con ironía: "La imitación es la forma más sincera de admiración, no la más chic.

Cuando te has dejado un dineral por el último bolso de piel con logotipo y empiezas a sospechar que es falso, ¿A quién vas a llamar? David Colman conoce a los nuevos justicieros del crimen fashion: Los Authenticators."